Cada una de nuestras Tarotistas Buenas es Vidente

Para ser una verdadera tarotista buena, ser Vidente es muy importante, aunque no imprescindible por las razones que vamos a explicar durante esta publicación. Sin embargo de lo que acabamos de anotar, la videncia es un ingrediente con el que un tarotista e, incluso, un practicante de otra ciencia esotérica diferente, cuenta con un terreno bastante propicio para desarrollar adecuada y fluidamente su trabajo.

¿Es posible un buen tarotista sin ser Vidente, sea natural o con el don adquirido?

Consideramos que sí, aunque su trabajo se puede dificultar un tanto, dado que la videncia le permite a un tarotista llevar a cabo una tirada con mayor nivel de certeza y con más fluidez.  En el mismo sentido conceptual, digamos que la mejor de las opciones para una tarotista que no es vidente, consiste en estudiar y practicar para adquirir este don que, dicho sea de paso, puede ser adoptado siguiendo algunas técnicas.

Ahora, si bien es cierto que en internet e, incluso, en la literatura impresa son innumerables las técnicas que nos enseñan cómo llegar a ser Vidente, también es verdad que la mejor de todas las opciones consiste en trabajar de la mano de un experto en la materia, para evitar frustraciones y pérdidas de tiempo.

Anotemos, además, que a través de la historia han existido excelentes tarotistas que jamás fueron videntes, pero se constituyen en la excepción, ya que un experto en el hermoso arte del tarot debe contar con la capacidad de “ver con la mente” muchas de las características, hechos recientes, situaciones del pasado lejano y demás, respecto del consultante.

En el mismo orden de ideas, nosotros solemos recomendar que, antes de dedicarse a estudiar el tarot, quien esté interesado en aprender de este maravilloso y fascinante tema, debe estudiar (de la mano de un experto, reiteramos) las técnicas más adecuadas para adquirir la clarividencia.

Un verdadero tarotista Vidente jamás se da a la tarea de preguntarle al consultante sobre su vida presente y/o pasada.

Hemos insistido, hasta la saciedad, que muchos charlatanes y/o timadores, de esos que infortunadamente abundan en la Red y en las calles y barrios de nuestras ciudades, adelantan su “trabajo” mediante una técnica que les permite darse a conocer como verdaderos expertos, dado que logran atinar sobre los problemas de quienes les suelen consultar.

Esta técnica consiste, simplemente y sin mayores honduras ni detalles, en preguntarle a quien está consultando respecto de algunos asuntos claves de su vida reciente y de su pasado para, luego, proceder a diagnosticar sobre toda una serie de aspectos genéricos que, justo es decirlo, se acomodan a todas las personas que puedan estar padeciendo el mismo problema.

Hasta aquí, nos hemos referido a sus “diagnósticos”. En lo que respecta, adicionalmente, a la adivinación, tenemos que les dicen a sus incautos clientes (a quienes ya no denominaremos “consultantes”) toda una serie de predicciones que se acomodan a cualquier persona con la misma situación socioeconómica.

Un verdadero Vidente, en cambio, se identifica porque, antes de que el consultante hable, él ya está adivinando.

En lo que respecta, específicamente, a nuestras Tarotistas Buenas, digamos que más se puede demorar el consultante en saludar, que ellas en estar adivinando toda una serie de asuntos relacionados con el pasado, el presente y el futuro de quien se encuentra en consulta esotérica.

Basta con recurrir a nuestro tarot telefónico, contactar una Vidente de nuestro selecto equipo de trabajo, para que todos se percaten de que no estamos exagerando ni, muchísimos menos, haciendo auto-publicidad, porque los hechos serán los que hablen por sí solos.

La razón de lo que acabamos de anotar, consiste en que la videncia les permite “conocer con la mente” y, de inmediato, todo o, como mínimo, casi todo lo que tiene que ver con la vida de quien se encuentra en consulta, incluso, antes de proceder a tirar las cartas del más poderoso de todos los oráculos: el tarot.

Algunos se estarán preguntando: “¿Para qué tirar las cartas, entonces?” y con toda razón. Es preciso o, mejor, recomendable tirarlas, dado que son una enorme fuente de sabiduría que le permite al experto descubrir cuáles son las recomendaciones de vida para el consultante. ¿Vidente o tarotista? La combinación es la mejor opción.

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