Introducción al desarrollo de la videncia

Mucho se ha hablado y se ha escrito sobre esta capacidad que poseen algunos elegidos, que les permite adentrarse en los lugares más recónditos del futuro, del presente, o del pasado de las personas. Esta habilidad, conocida como Videncia, consiste en tener acceso a otras dimensiones, a otras realidades, aunque únicamente con la visión, por supuesto.

Las Videncias, pues así se llaman las imágenes que son capaces de vislumbrar los llamados Videntes, muestran fragmentos de otras realidades, como ya hemos dicho antes, de tiempos y lugares que pueden estar en diferentes momentos temporales relacionados con una persona o cosa.

La Clarividencia o Videncia puede darse de forma espontánea y natural, aunque también se puede abrir un camino para adentrarse en las nieblas del tiempo. Estas forma de acceder a ella se llaman puertas, y cada persona puede tener una manera distinta, pero igual de válida que el resto, para activar su videncia y obtener imágenes de algo de desea conocer.

El tarot nos permite acceder a la videncia de manera sencilla

Como todos y todas sabéis, una de las maneras más recurrentes y conocidas de acceder a la videncia es a través de las cartas del Tarot, aunque en realidad podría servir cualquiera de las barajas que seguro habéis oído nombrar, como son el Tarot Gitano, el Tarot Hebreo, etc.

También es cierto que hay muchas maneras distintas de trabajar con el propio Tarot, porque al contener 78 cartas es sencillo crear grupos y divisiones que facilitan trabajar con ella y centrarnos en lo que queremos tratar. La división clásica es en Arcanos Mayores y Arcanos Menores, siendo de 22 y 56 cartas, respectivamente, cada uno de los grupos. Algunas personas utilizan solo el primer grupo, pero otras prefieren el segundo. Por supuesto, también hay gente que prefiere usar la baraja al completo. O utilizar los Arcanos Mayores más las figuras de los Arcanos Menores. O solo las Figuras…

Como veis, existen maneras de adaptar el tarot a lo que queremos consultar y, por supuesto, a cada vidente, pues nadie mejor que ellos y ellas para saber cómo se puede activar mejor su videncia, y cómo acceden de manera más efectiva a ella.

Eso sí, no hay que despreciar tampoco otros métodos para poder entrar en la videncia, porque no solo las cartas se pueden utilizar para este fin. Hay multitud de formas para que la clarividencia se active, como por ejemplo los reflejos en distintas superficies reflectantes. Ejemplos de esto podrían ser los espejos y los cristales, aunque cualquier cosa que reflejara la luz podría servirnos.
Y no solo cosas que reflejen luz, también todo aquello que la emita podría provocar que accedamos a la videncia. La luz eléctrica, una vela, una cerilla, una linterna, etc.

Pero ¿Cómo se acaba produciendo la videncia?

Seguramente os lo estéis preguntando, porque es algo que no hemos explicado de manera extensa todavía. Lo cierto es que es sencillo de explicar, pero en realidad es muy complejo de llevar a cabo sin el entrenamiento y la predisposición adecuados, por supuesto.

La mayor parte de las veces, la videncia ocurre cuando fijamos la mirada en un destello, en una luz, en un reflejo, etc. Incluso centrándonos en el recuerdo de esa luz, en la imagen que tenemos grabada en nuestra memoria, podríamos acceder a la videncia. Hay que decir que esto no es tan sencillo como parece. Existen personas que han nacido con el don de la clarividencia, y por lo tanto sí que pueden tener cierta facilidad para conseguirlo, pero si no es el caso de la persona que quiere conseguir esa habilidad, solo le quedará una opción, y es entrenarse y practicar duramente para desarrollarla y, con el tiempo, obtener esta preciada habilidad.

Entonces ¿Cualquiera puede ser vidente?

La videncia se puede desarrollar, pues todos y todas tenemos la capacidad de entrenarla y ser capaces de utilizarla en nuestra vida. Para estar seguros de que alguna vez podremos ser capaces de lograrlo, tan solo hace falta reunir cuatro características muy sencillas, estas son:

  1. Ver claramente y cuidar nuestros ojos, pues son ellos los que nos permitirán ver esas imágenes.
  2. Que seamos capaces de dejar la mente en blanco.
  3. Tener las capacidades mentales intactas.
  4. Poder relajarnos completamente fijándonos en un punto, normalmente una fuente de luz.

Además, una vez estéis seguros y seguras de cumplir los puntos anteriores, debéis entrenaros y practicar, ya que, como cualquier otra habilidad, requiere de esfuerzo y entrenamiento para poder mejorar en ella. En los artículos que encontraréis en esta sección podréis descubrir muchas maneras de que vuestra Videncia innata se active y de que las capacidades adivinatorias que seguro poseéis mejoren y se desarrollen.

Empezad hoy mismo a entrenar vuestra visión con los ejercicios que os proponemos.

Ánimo y suerte.

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